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coyuntura

LAS DEMANDAS ESTUDIANTILES (2)

 

Los estudiantes secundarios movilizados en casi todo Chile, están poniendo de relieve, han logrado sacar a la superficie, algunas de las fallas profundas que conflictúan  a nuestra sociedad.

¿Es ésta una movilización política de los estudiantes? 

Si, es perfectamente una movilización social y al mismo tiempo, una movilización política por cuanto, contiene demandas que tocan a la esencia de la estructura educacional chilena: el marco legal fijado por la Ley Orgánica Constitucional de Educación y una crítica a fondo a la municipalización de la enseñanza.

Estamos hablando de jóvenes con edades promedios entre 15 y 17 años.  Estamos hablando de un movimiento que dentro de su carácter espontáneo, carece de un líder visible sino que posee una amplia diversidad de líderes (una Asamblea de 69 liceos de la región Metropolitana lo encabeza a nivel nacional), lo que agrega una dificultad mayor a las autoridades educacionales para intentar resolverlo.  No sería aventurado anticipar además, que el conflicto amenaza extenderse eventualmente en dos direcciones: hacia las federaciones estudiantiles de las universidades (de hecho ya hoy está en toma la Universidad ARCIS en Santiago) y hacia otras regiones del país, como ya está sucediendo con la región de Valparaíso.

Y las manifestaciones de los estudiantes se están haciendo "a rostro descubierto", poniendo de relieve que los "encapuchados" que aparecieron ante los medios de comunicación en las primeras manifestaciones estudiantiles, no eran más que extraños infiltrados cuya función era distorsionar y desprestigiar el carácter de este movimiento.

Los estudiantes además, han puesto en práctica, tácticas de acción colectiva que no esperaban las autoridades: primero fue la táctica de salir a la calle a protestar por sus demandas; segundo, vino el período de las tomas (fase que todavía está ocurriendo), y tercero, el recurso a la huelga indefinida.

Ahora bien, el recurso a la huelga por parte de los estudiantes genera impactos económicos insospechados.  El Estado hoy pierde diariamente $ 10 a 11 millones de pesos, por concepto de las subvenciones pagadas a los establecimientos en paro, ya que las remuneraciones de los profesores deben ser canceladas aunque los estudiantes estén ausentes de sus aulas.

La mejor demostración de que estamos en presencian de un movimiento de contenido político y no partidario, esta en la reciente declaración formulada por un alcalde de derecha.  Leemos en El Mercurio del 24 de mayo de 2006: "El presidente del área de Educación de la Asociación Chilena de Municipalidades, Pablo Zalaquett, pidió a los alcaldes "ponerse los pantalones" y parar la ola de ocupaciones y paralizaciones estudiantiles en los liceos públicos de la capital, lo que incluye instruir sumarios a los maestros que agitan a sus alumnos a medidas de fuerza.
Llamo a mis colegas alcaldes a tomar las medidas legales, poner orden y ejercer el principio de autoridad para detener ya la escalada de tomas y paros estudiantiles en nuestros liceos".

¿Y qué dicen los propios estudiantes? 

El texto de la declaración emitida por la directiva del Centro de Alumnos del Instituto Nacional de Santiago, plantea lo siguiente:

"Frente a los acontecimientos suscitados, la Comunidad Institutana integrada por los Cuerpos Directivos, Docente, Codocente, Padres y Apoderados, se declara en Claustro, para efectuar el estudio análisis y reflexión respecto de las aspiraciones legitimas en pro de la calidad de la educación, que surge del Estamento Estudiantil, en torno a aspectos que son cruciales y frente a los cuales, el Instituto Nacional se erige como un referente de la Educación Pública Chilena.

Por lo anterior:

Consideramos la necesidad de una modificación a la ley Nº18.962 Orgánica Constitucional de la Enseñanza del 10 de marzo de 1990. Si bien es cierto que se han hecho esfuerzos en mejorar la cobertura cuantitativa de la educación, el aspecto cualitativo merece una reflexión profunda no solo de los estudiantes, sino de la sociedad toda, para elevar los estándares nacional e internacionales de calidad.

Junto a ello, la Jornada Escolar Completa no ha cumplido con las expectativas y aspiraciones de la ley, especialmente en la elevación de los índices de calidad de la educación.   La Comunidad Institutana, considera indispensable llevar acabo una evaluación de JEC que posibilite efectuar las modificaciones pertinentes, a fin de mejorar la educación pública chilena, disminuyendo la brecha abismante con la educación privada.

Luego de dos décadas de Municipalización de la Educación Pública, estimamos que debiera replantearse profundamente, a la luz de los resultados y de las enormes falencias en gestión e infraestructura, haciendo un juicio crítico respecto a los antecedentes expuestos anteriormente.    Hacemos un llamado a las autoridades políticas y legislativas, así como también a la opinión pública, para discutir y enfrentar el tema y dando una solución efectiva a la brevedad.

Heráclito reflexionaba hace unos dos mil quinientos años, que "formar el carácter de los jóvenes era formar el destinos del Estado". Por ello, la Comunidad Institutana invita a sensibilizar a la sociedad en su conjunto en estos temas de trascendencia nacional.    Santiago, mayo 19 de 2006."

Los estudiantes secundarios están poniendo en el tapete de la discusión pública cuestiones de fondo que tocan al modelo educacional que se ha venido implementando en los dos recientes decenios.  Un modelo educacional que, no obstante sus logros y avances en materia de infraestructura, presenta carencias cualitativas serias y cuyo contenido y modalidad mercantilizada, deja a la educación pública en una evidente posición desmedrada frente a la educación privada.   Una de las cuestiones de fondo aquí, es que el sistema educacional implantado desde el régimen militar y administrado por los gobiernos de la Concertación, resulta plenamente funcional a las exigencias y parámetros del sistema de economía neoliberal de mercado actualmente imperante en Chile.  Un sistema educacional dual, inequitativo y asimétrico, con dobles estándares de calidad, dobles mecanismos de acceso, dobles condiciones de infraestructura, dobles resultados a la hora de la inserción de los estudiantes secundarios en la educación superior, o de los profesionales egresados dentro del mercado laboral.   Y las demandas estudiantiles de hoy en Chile, apuntan a la calidad de la educación, porque ellos saben que de esa calidad dependerá su futura integración en el trabajo y en la sociedad.

¿Estará la clase política y gobernante a la altura de estas demandas y aspiraciones?

 

 

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