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LA REALIDAD POR ENCIMA DE LA AGENDA - Semana del 25 de junio al 1º de julio

Dos secuencias noticiosas han vuelto a cambiar las "prioridades de la agenda" del gobierno.  Primero, una secuencia de violentos asaltos y robos en locales comerciales, residencias particulares, automovilistas, peatones e incluso la aparición de la modalidad del “secuestro express” encendieron la alarma sobre los niveles de seguridad ciudadana; y en segundo lugar, el evidente atochamiento en los hospitales y servicios de urgencia, puso de manifiesto que los parches solo sirven para tapar el momento, pero no solucionan la enfermedad de fondo que aqueja a la salud pública.

Las autoridades públicas, una vez más, resultaron sorprendidas y superadas por el peso de la realidad y ello quedó totalmente en evidencia tras varios asaltos registrados durante esta semana donde se vieron afectadas dos joyerías ubicadas en el interior de dos mall capitalinos y otras empresas instaladas en la periferia de Santiago con un saldo de dos delincuentes muertos y millonarias cifras como botín. O) sea, tienen que haber numerosos asaltos y robos, para que las autoridades den muestras de alarma, lo que indica que el Gobierno actúa en forma reactiva.

“Tenemos el proyecto para el Ministerio de Seguridad y es el momento para discutir toda la legislación necesaria”, dijo el ministro del Interior, Andrés Zaldívar, evidenciando una vez más el nuevo giro en la agenda gubernamental.

De hecho, la cuestión candente de la seguridad ciudadana fue uno de los temas centrales que analizó el equipo político de La Moneda con la Presidenta, Michelle Bachelet, el martes pasado y la preocupación del Ejecutivo se mantuvo durante toda la semana, dado la relevancia política que cobró el tema.   Hasta la propia Mandataria tuvo que salir al paso de las múltiples críticas prometiendo “mano dura” y enfatizando que en el gobierno “no vamos a tolerar la violencia y no le vamos a dar tregua a la delincuencia”.

Pero el problema es que la realidasd superó a la agenda, al igual como la demanda de los trabajadores de la salud y el evidente copamiento de hospitales, servicios de urgencia y consultorios, obligo a las autoridades a anunciar  "...120 nuevas camas...!!!"

Frente a la delincuencia, es decir, frente a los hechos consumados, se anunciaron de nuevo una serie de medidas e iniciativas legales tendientes a enfrentar y dar solución al problema. Entre ellas: el proyecto de ley que crea el Ministerio de Seguridad Pública, que ya está en el Congreso pero que no puede recibir una mayor urgencia dada la complejidad del tema, modificaciones al marco legal para entregar mayores facultades a Carabineros, el aumento de la dotación policial, el endurecimiento de las penas contra los delincuentes e incluso una mayor fiscalización a la labor que realizan los jueces para cumplir la leyes vigentes. Es decir, todas medidas de mediano y largo plazo.

Adicionalmente, los jefes de los partidos políticos de la Concertación también revisaron estos hechos, mientras que los dirigentes políticos de la oposición acusaron al gobierno de tener descuidada la seguridad e iniciaron una ofensiva con proyectos bajo el brazo para darle mayor importancia al tema.    De hecho, el senador de Renovación Nacional, Alberto Espina, solicitó al Ejecutivo que patrocine una serie de iniciativas que buscan evitar la reincidencia de los delincuentes en la concreción de los delitos y su partido acordó dar un renovado impulso a todas las propuestas que elaboraron dos diputados.

Paralelamente, los alcaldes de las Condes, Vitacura, Santiago y Providencia, es decir, las comunas emblemáticas de la derecha en Santiago, anunciaron una serie de medidas tendientes a enfrentar la delincuencia. Entre ellas, y dado que se trata de los municipios más afectados, una serie de acciones conjuntas para reforzar la vigilancia que serán revisadas periódicamente.

Mientras tanto, la polémica también rebotó directamente en el poder judicial y hasta el ministro del Interior, Andrés Zaldívar, cuestionó a los jueces de garantía local a quienes imputó ser demasiado protectores con los imputados e incluso aseguró que los “reincidentes” deberían quedar presos y no en libertad. Incluso, se mostró partidario de introducir correcciones en la reforma procesal penal.

Así también lo planteó el senador y presidente del Partido Radical, José Antonio Gómez, para quien los niveles de la delincuencia han ido bajando pero igual “hay que trabajar aún más para lograr mejorar algunos aspectos de la legislación, dándoles mayores capacitaciones a los propios jueces para que apliquen la ley”.

Más drástico, el senador Espina de RN aseguró que “los jueces de garantía tienen una responsabilidad que no pueden eludir (...) porque no aplican correctamente la ley” al dejar en libertad a la mayor parte de los delincuentes que son arrestados tras cometer un delito. De allí que la idea de cambiar algunos aspectos de la reforma procesal penal también fue mencionada por el subsecretario del Interior, Felipe Harboe, quién además dijo que el gobierno está trabajando para aumentar la dotación policial y en la promulgación de leyes más estrictas.

La construcción social de los miedos y la inseguridad

Pero en la sensación de inseguridad, los medios de comunicación, sobre todo la televisión no puede eludir su parte de responsabilidad.  Leemos en La Nación del viernes 30 de junio, sobre un estudio del impacto de los medios sobre la sensación de inseguridad: "La investigación realizada durante el período del 12 al 28 de junio constató que el noticiario central de Chilevisión lidera este tipo de cobertura con 51,3% del total de sus informaciones. Le sigue “Meganoticias”, del canal Mega, con 44,8%. Canal 13, de la Universidad Católica, llega a 37,6% en “Teletrece”. El noticiario “24 Horas”, de Televisión Nacional de Chile, dedica 22,4% de su tiempo a hechos de violencia y delincuencia.   En promedio, un tercio de las emisiones de los principales informativos están orientadas a la cobertura de deportes, principalmente fútbol, y asuntos misceláneos. Sólo 25%, en promedio, son temas que escapan al ámbito policial y deportivo, como se constata en los gráficos adjuntos.   Los especialistas consultados sobre esta medición concordaron en que esta situación tiene -en general- un alto impacto en la percepción de inseguridad que se constata en las encuestas de opinión pública, a pesar de que el conjunto de delitos ha tendido en los últimos semestres a estancarse, de acuerdo con las cifras oficiales del Gobierno y de otras entidades no oficiales dedicadas al seguimiento de estos temas.   Al margen de las opciones editoriales propias de cada medio, los estudiosos llamaron la atención sobre el efecto amplificador que tiene el hecho de que los delitos -en muchos casos de interés restringido- sean transmitidos en el horario de mayor audiencia y a todo el país. De esta manera, dijeron, un caso circunscrito a un barrio de una comuna del Gran Santiago se transforma en una “noticia nacional”, siendo incluso motivo de interés en audiencias que no tienen la más mínima vinculación con el suceso.   El impacto de la imagen logra, precisaron, un efecto intimidador, con enormes repercusiones en la vida diaria de las personas, aun en ciudades y localidades donde la ocurrencia de delitos es menor e, incluso, insignificante."  (La Nación, Santiago, 30 junio 2006, edición Internet.)

Las realidades de la delincuencia y la seguridad ciudadana

Sin embargo, con las cifras a la vista y pese a la evidente alarma pública que genera la actuación de los delincuentes y la fuerte cobertura que le dan los medios de comunicación a la agenda policial diaria, los datos estadísticos disponibles muestran e indican que hay un estancamiento e incluso una disminución de los delitos, como así mismo de las denuncias realizadas.

Según las cifras del ministerio del Interior en 2004-2005 se registró una variación de 2,3% en las tasas de denuncias respecto a 2003-2004 cuando la cifra llegó a 23%. Y lo mismo ocurre con las estadísticas sobre la frecuencia de los delitos más graves como robos con fuerza y con violencia. De allí que el ministro del Interior afirmara que en realidad los delitos se habían estancados y lo que había era más bien “la sensación térmica de la gente de que hay violencia y delincuencia que va más allá de lo aceptable” dada la gravedad que tienen estas acciones. Sobre el mismo aspecto apuntó ayer la ministra secretaria general de la Presidencia, Paulina Veloso, reiterando que la delincuencia no ha aumentado pero sí las páginas que destinan los medios de comunicación a estos hechos.

Sin embargo, y más allá de las estadísticas, la verdad es que la tasa de delitos cometidos, aunque estancada, es demasiado elevada para los estándares de seguridad que el país demanda, al punto que sigue siendo una de las principales preocupaciones de la agenda ciudadana como aparece en todas las encuestas de opinión pública. Y así también lo entendieron todos los parlamentarios de gobierno y oposición que durante toda la semana han realizado intensas reuniones de trabajo –incluso con autoridades de gobierno- para analizar cómo se enfrenta el tema y evaluando diferentes iniciativas que permitan bajar la sensación de inseguridad que pareece experimentar la población.

En suma, el tema de la delincuencia y de la seguridad ciudadana llegó para quedarse instalado en la agenda política y de gobierno y dados los anuncios emanados de las autoridades también será parte importante de la agenda legislativa prevista para los próximos meses. Incluso, más allá de lo considerado inicialmente en el programa de gobierno, o en el discurso del 21 de mayo con una serie de iniciativas legales adicionales como ocurrió en el caso de la educación y los combustibles, y como ocurrirá también con la salud.

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